Leer es una de las actividades más solitarias que existen, y oye, no lo digo porque sea algo malo. ¡Menos mal que existe ese ratito para ti, para mí y para todes! Te sientas con un libro, te sumerges, entras en su mundo, peeeeero cuando lo cierras… ¿No has pensado muchas veces: jolin, y ahora con quién comento esto? Porque hay libros que no se pueden quedar ahí, en nuestra cabeza, y punch. Por eso creo que veo que están tan de moda últimamente apuntarse a un club de lectura presencial en Barcelona (y en el resto de ciudades, supongo).

Por eso y porque estamos volviendo a lo analógico, a las conexiones de verdad, al cara a cara. Es como que nos ha entrado sed de aquello que está fuera de las pantallas y que parece ser cada vez más escaso en nuestras vidas. Por eso los clubes de lectura y otras actividades en las que se comparten hobbys como la lectura tienen algo especial. De repente, una acción que era completamente individual se convierte en una conversación compartida. Que a ver, puedes tener la suerte de tener un grupo de amigues en el que a todos os gusta lo mismo, pero a veces ese espacio se queda pequeño para las obsesiones individuales, así que no está mal ampliar el círculo y conocer a gente nueva. ¡Pero no nos adelantemos!

Con la pandemia surgieron muchos clubes online, pero como decía los clubes de lectura presenciales tienen algo difícil de sustituir: el contacto real. Sentarse alrededor de una mesa, comentar un libro y dejar que la conversación vaya creciendo sin problemas de wi-fi ni de micros solapados.

¿Por qué unirse a un club de lectura presencial?

Vale, he intentado resumir todo lo que a mí me han dado los clubes de lectura a lo largo de mi vida y en especial A las musas y me han salido estos cinco motivos. Así que espero poder convencerte en caso de que estés pensando en apuntarte a un club de lectura, en Barcelona tienes muchos (ejem, ejem):

1. Creamos una comunidad alrededor de la lectura

Probablemente sea la razón más importante y en realidad casi todas se pueden meter dentro de este punto. Quiero decir, ¿por qué te apuntarías a un club de lectura si no es porque te apetece compartir con más gente? No obstante, déjame decir que no es lo mismo una comunidad online que (si es que se puede decir así) física.

En mi caso creé el club de lectura en Barcelona porque estaba algo solita en la gran ciudad, y creo que no es rara avis en nuestra generación. Vale, no me voy a volver a poner a hablar sobre las pantallas, la hiperconectividad, bla, bla, bla… Pero aparte de todos los demonios que trae el hecho de que hace unos años trasladásemos todas nuestras facetas más genuinas y recreativas a internet, pasa otra cosa: la edad. Sí, tengo 27 años y hablo de la edad, porque seamos honestas: una vez finalizas la uni, si no haces match con tus compis de curro, ¿dónde más se pueden hacer amigues?

Por eso una actividad que se basa en compartir con el grupo es perfecta para buscar nuevos vínculos y no sentirte tan ahogade por eso a lo que llamamos «la vida adulta». Y es que un club de lectura presencial no es solo un grupo de personas que se reúne para comentar un libro. Un club de lectura, con el tiempo, acaba convirtiéndose en una pequeña comunidad.

Además, tener un encuentro cultural recurrente en la ciudad cambia bastante las cosas. En una ciudad como Barcelona siempre hay exposiciones nuevas, presentaciones de libros o ciclos de cine, pero muchas veces son planes puntuales. Un club de lectura crea algo diferente: un lugar al que volver periódicamente, donde las caras empiezan a resultar familiares.

Y con el tiempo, lo que empieza siendo un encuentro en torno a un libro acaba generando algo más parecido a una red de afinidades.

crear una comunidad al apuntarte a un club de lectura presencial en tu ciudad

2. Hacemos un poquito de networking cultural

Vale, no, yo tampoco quiero meter esto en el cajón de la productividad y mucho menos el capitalismo social, peeeeeeeeero… Qué quieres que te diga, yo gracias al club he conocido a gente con la que luego han salido proyectos en común, así que no deja de ser una ventaja.

La palabra networking suele dar bastante pereza, lo sé. LinkedIn da pereza. Nos hace pensar en eventos incómodos, conversaciones forzadas, tarjetas de visita, posts en los que hasta que se te queme una tostada por la mañana se convierte en una lección empresarial… No quiero ser esa persona.

Pero en un club de lectura tan de nicho pasa de una forma muy diferente.

Te cuento el caso de A las musas: aunque esté orientado a todo tipo de público, es decir, que no tienes por qué ser un expert en historia del arte para apuntarte, al final acude mucha gente vinculada de una u otra forma al ámbito cultural. Y si te dedicas o quieres dedicarte al sector, sabrás que funciona mucho por el boca a boca, por contactos, colaboraciones… ¿a qué sí? Pues imagina uno de nuestros encuentros, donde no solo comentamos la lectura, sino que hacemos recomendaciones, compartimos nuestros proyectos, surgen sinergias y se crean conexiones interesantes.

Es decir, no es que vayamos a “hacer networking” 🤢, sino que la conversación ya funciona desde el principio.

networkinh historia del arte
Nuestra visita a Piramidón Centre d’Art Contemporani en uno de los encuentros de A las musas.

3. Leemos libros que probablemente nunca hubiéramos elegido

Siempre que me he apuntado a un club de lectura ha sido porque el libro que habían escogido no me lo hubiera leído yo sola (pido perdón) ni de coña. No porque fueran un tostón, sino porque salen de mi burbujita como lectora (ya sabes, eso que dicen sobre lo bien que está salir de tu zona de confort). Por ejemplo, un día me apunté a un club donde íbamos a leer durante todo el verano Middlemarch, y si no hubiera sido por las reuniones periódicas que hacíamos, no lo hubiera terminado nunca. No es que no me gusten los clásicos, de hecho me encantan, pero siempre acabo escogiendo otras lecturas.

Pueden ser tanto libros que no te hubieras planteado nunca, como lecturas que siempre acabas posponiendo.

De repente aparece una novela que nunca te había llamado la atención, un ensayo que no pensabas leer o una autora que simplemente no estaba en tu radar. Y muchas veces, precisamente esos libros que no habrías escogido son los que terminan siendo descubrimientos importantes. Además, en el caso de A las musas, acabas aprendiendo un montón de cosas nuevas sobre arte de una forma muy entretenida y compartida.

4. Prestamos más atención a lo que leemos

Hay otra cosa que cambia completamente cuando participas en un club de lectura: la forma de leer. Porque cuando sabes que va a haber una conversación tras esa lectura, prestas más atención a los detalles, se convierte en una lectura mucho más activa. Y eso, no me digas que no, es super importante hoy día.

Empiezas a marcar páginas, te preguntas qué te ha funcionado y qué no, qué escena o concepto te ha llamado la atención o qué interpretación te genera dudas. E incluso llega un momento en el que empiezas a apuntar ideas sobre las que te apetece debatir con el resto.

En un momento en el que la atención no es nuestro punto fuerte, hacer este tipo de actividades es una forma también de mantenerte presente. Ese pequeño cambio convierte el hábito de leer en algo más consciente.

5. Salimos del bloqueo lector

A ver, no seré yo quien defienda esta expresión de «bloqueo lector», porque aunque me encante leer, hacerse adulta es algo que te obliga a darte cuenta de que ya no vas a tener todo el tiempo del mundo (o más importante: las ganas) de hacer aquello que te gusta. Así que no, en esta casa no queremos hacer de la lectura una obligación más para hacernos sentir lo suficientemente productives.

Peeeeeeeero, también entiendo que es bastante satisfactorio cuando estás enganchade y, además, muy buena herramienta para dejar de hacer scrolling infinito antes de dormir. Por lo tanto tampoco seré yo la que diga que querer leer más está mal. Y una muy buena forma de hacerlo es… ¡exacto! Con un club de lectura.

Pasa una cosa: que cuando sabes que en dos o tres semanas vas a sentarte con otras personas a hablar de ese libro, hay una especie de ritmo compartido, te apetece llegar con algo que decir. Muchas veces es justo lo que necesitas cuando estás en ese punto medio raro de no encontrar nunca el momento para leer.

Lo más rollo del bloqueo lector es lo que cuesta empezar, y un club de lectura te da ese empujón inicial, que muchas veces es lo único que necesitamos.

Eeeeeeeen fin, ¿te he convencido? ¿Nos veremos en el siguiente? ¿Sí?

En serio, un club de lectura presencial cambia la forma en la que leemos y en la que compartimos la cultura. Te lo digo por experiencia, para mí ha sido un antes y un después.

He hecho amigues, he conocido proyectos nuevos, he iniciado otros con algunas de las personas que han venido, he empezado a ir a más exposiciones, he dejado de sentirme sola en esta ciudad tan grande, e incluso he encontrado algún que otro trabajo (es muy fuerte, pero sí, cuando ya nos conocemos al final nos vamos rulando ofertas de LinkedIn, es lo que hay).

¿Qué más quieres? Si estás buscando un club de lectura en Barcelona donde descubrir nuevas lecturas, aprender sobre arte y conocer a otras personas con inquietudes similares, quizá sea el momento perfecto para probarlo.

En A las musas organizamos encuentros presenciales en los que cada lectura se convierte en una experiencia diferente a la anterior, y lo más importante: es un club cuyo objetivo real es que encuentres tu comunidad.

Si te apetece formar parte, puedes echar un vistazo al club y a las próximas lecturas aquí 😉

¡Espero verte pronto!


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